sábado, 28 de febrero de 2015

Cada día me cuestiono que estoy haciendo, y estoy cansada de preguntarme siempre lo mismo. Estoy dejando las cosas fluir pero la corriente parece llevarme hacia otro lado.
No pensé que me sentiría así. La liberación a veces puede doler igual que la prisión.
Dejar libre a otra persona a veces resulta más difícil que conseguir la libertad para uno mismo. No sé como estoy actuando, e intento no escuchar a quien me dice cómo lo hago.
Quiero vivir la vida, y solo estoy intentando entender cómo hacerlo. Todo el mundo comete errores, y sé que yo los estoy cometiendo.
Pero prefiero arrepentirme de mis decisiones, que de mis actos. Y éstos están siendo egoístas y dañinos, y lo sé. Y no me importa. Y no debería ser así.

jueves, 19 de febrero de 2015

Escribo, por escribir. Porque honestamente, estoy cansada de esto. Estoy cansada de fingir que algo se va a arreglar si yo no me esfuerzo en ello.
Es el año en que puedo lograrlo todo. En que puedo conseguir lo que siempre he querido, irme. Y me queréis frenar. Mi necesidad de irme siempre ha estado ligada a la curiosidad de saber si esta persona que soy, es de verdad la persona que soy. En cuanto me muestro un poco, en cuanto me dejo llevar, me frenáis. Me decís, por ahí no. Y yo siempre vuelvo al redil. Pero si me voy, seré yo sola contra el mundo. Seré quien yo quien quiera ser.
Me están alentando a luchar. Me están alentando a rebelarme, a mostrarme como soy, a dejarme llevar. Y me gusta. Me gusta decir lo que pienso sin tapujos, actuar según quiero cada momento sin pensar que diréis vosotros.Quiero sentirme libre, y vosotros solo me ponéis cadenas una y otra vez.
Esta persona que os sonríe, ¿soy yo de verdad? ¿Esta persona que se comporta así, soy yo?
No sé, me están haciendo ver, que mi vida es mía. Que debería hacer lo que yo desee, no lo que vosotros esperéis.
Quizá no sea el mejor momento de mi vida, bueno, no lo es. Así que esperaré a estar mejor, a estar "estable", y luego pasaré de lo que sigáis queriendo.
Me he cansado de sentirme mal, de arrepentirme de todo lo que hago, Quiero vivir la vida sin arrepentirme, sufriendo, pero luchando.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Querida M:
Hace tanto tiempo que no te escribo, que no sabes de mí, que no sé por donde empezar. 
Me gustaría decirte que seguí tú consejo y me hice esa chica fuerte que tu quisiste que fuera. Pero no es así. Poco queda ya de esa persona a la que tú conociste. Te dejé encerrada junto a todos ellos, en un pasado que no quiero recordar. Pero he decido quitarte el polvo, mirarte de nuevo, leerte de nuevo. Escribiéndote me sentía libre, y por eso te escribo ahora. Porque necesito esa ansiada libertad. 
No sé que fue de aquel sueño de irme África, o ser médico, o salvar a gente. Últimamente, solo puedo intentar salvarme a mí misma, y ni eso lo consigo. Me hundo. Recuerdo la primera vez que te dije que me hundía, que me estaba ahogando y nadie era capaz de sacarme. He leído todo lo que te escribí, he leído mi antiguo blog, y algo se ha roto dentro de mí. Han pasado años, años, y aún sigo aquí, a pesar de que dejé de escribir en ese blog y en ti para poder dejar todo el dolor atrás. 
Nunca se va a ir ¿verdad? Nunca dejaré de sentirme vacía. Escribí en mi última entrada que me iba para poner una barrera entre mi pasado y ese futuro tan increíble que me esperaba. Ese futuro, es esto. Ese futuro tan increíble del que me hablabas, es esto. 
Dejé de creer en Dios. No sé, a veces le hablo, a veces le lloro. Solo por saber si hay alguien ahí, alguien que me escucha a pesar de todo. Pero perdí la fe en Él, yo, que tanto creía. Te diría que no sé por qué, pero lo cierto es que le culpo. Le culpo por entregarme una vida que no me puede hacer feliz, por hacerme alguien incompleta. Y esto, me hace sentir tan mal, que muero por dentro cada vez que lo pienso. Yo, quien defendía la vida de todos esos niños soldado, esa gente que moría de hambre, todos los desfavorecidos. Yo, siendo una hipócrita y quejándome a pesar de tenerlo todo.
Un todo, que para mí no significa nada. 
Tengo cartas y cartas dedicadas a ti, preguntándote cual era el sentido de la vida, que hacía aquí, por qué sigo viviendo. Nadie puede responder a eso, solo tú misma, dijiste. Pero no lo encuentro. Cada día me levanto, y miro mi presente, mi pasado, mi futuro, y veo tan poca vida en ellos, que no sé que hacer. 
Es egoísta, es dañino, es lo peor que podría decir, y lo sé, pero estoy cansada de vivir. Estoy cansada de despertarme cada día. Ya no es un problema con mi cuerpo. Dejó de serlo hace mucho tiempo. No quiero un cuerpo con una delgadez extrema. Ni siquiera empecé en esto por eso. Solo quería fingir que podía dejar de ser yo, que podía convertirme en alguien con el cuerpo que yo quisiera. Jugar a ser Dios. 
Recuerdo que una vez te dije que me daba asco, que me odiaba, y me respondiste con un simple: hablaremos. Y hablamos. Y me dijiste que si buscaba atención, que si esto era algo pasajero. No sé. Quizá en aquel momento quería atención, que alguien se diese cuenta de que yo existía, siempre me sentí a la sombra de todo el mundo, nunca fui capaz de brillar por mi misma. Pero ahora no es ni por atención, ni es pasajero. 
Ahora, simplemente veo como pasan los años, y como mi vida, mi esplendoroso futuro, sigue siendo exactamente igual que mi pasado. Y a cada intento que hago por dejarlo atrás, por cambiar, mi reflejo, mi mente, me retiene. 
He tardado en darme cuenta, en querer admitirlo. Me he dañado a mi misma, me he insultado, me he dedicado las palabras más crueles, pero nunca he querido morir. No quiero vivir, pero el hecho de morir me asusta tanto, que prefiero continuar. 
Pese a todo, soy una optimista, siempre lo he sido. Intento tener esperanza, intento seguir creyendo en ese futuro increíble en el que yo, no sea yo. Intento pensar en mi vida, sin mí, y ahí si sería feliz. 
No sé por qué me pasa esto. No entiendo por qué caigo en una depresión constante cuando se supone que debería estar dando brincos de alegría. Eso hace la gente cuando tiene esta edad ¿no? 
Me empeñé en que la perfección era algo a lo que yo podía aspirar, sin darme cuenta que nadie puede alcanzarla. Y aun haciendo este razonamiento, sigo intentando alcanzarla. Porque si no mantengo la esperanza de que yo dejaré de ser yo, me hundiré para no volver a salir jamás. Mi miedo a fracasar, a equivocarme, a arrepentirme, es tan grande, que intento jugar siempre a lo seguro, sin poder disfrutar, sin poder liberarme. Estoy atada con las cadenas de mis pensamientos. 
Luché por la libertad de aquellos que no la tenían sin darme cuenta que yo misma me encarcelaba, y ya no puedo salir. Ya no puedo decirlo. Porque grito, y lo único que oigo es mi eco. No sé donde esta el mundo, M, no sé donde está la vida, pero lo echo de menos. Necesito sentir que vivo. Necesito sentir la felicidad, porque me hundo, me hundo más y más cada vez. Nunca haría nada como suicidarme, pensar en ello ya me angustia más que la propia muerte, pero me asusta estar cansándome de la vida tan rápido.
No leerás esto, porque ni siquiera tienes esta dirección, porque te dejé allí en el pasado, metida en esos muros. Pero ojalá pudieras. Incluso diciéndote que no quiero vivir, tú hubieras sabido que decir. 
Siempre sabías que decir. 
"No te niegues la belleza de ti misma, el mundo se mantiene por gente como tú". Intento no negármelo, M, lo intento. 

viernes, 6 de febrero de 2015

Respira, respira. Sonríe. Respira. Sonríe de nuevo. Hazlo. Hazlo y todo irá bien. No te deprimas. No te hundas. No te maltrates. No te dañes. No te insultes. 
Respira, y todo irá bien. No salgas. No seas mala, no seas cruel.
Estudia. ¿Por qué no estudias? Decepcionarás. Me fallarás.
Ya no eres la misma persona.
Sé feliz, todo irá bien. Mira tu futuro. Mira tu felicidad. Mira tu vida. 
Y la miro. Y miro mi futuro. Y miro mi felicidad. ¿Y sabéis lo que veo? 
Nada.

miércoles, 28 de enero de 2015

La odio tanto, que no sé que hacer. Y no se va. No desaparece. Y quiero, pero no puedo. Y pienso, pero no lo digo. Y lloro, pero no lo siento.
Lo intento, y cada vez es peor. No sé que hacer. No quiero mirarla, y debo hacerlo cada día. No quiero soportarla, y lo hago a cada segundo. La odio tanto, y ella lo ignora tanto.
Ilusa. Como si algo fuera a cambiar. Como sí algún día tú, fueras a dejar de dar el asco que das.
Estúpida. Crees en un futuro mejor, en alguien mejor que tú, cuando ni siquiera puedes mejorar.
Ignorante. Ni siquiera en lo único "bueno" que tenías, sabes destacar.
¿Qué te queda? ¿Quién te crees que eres? Una mierda. Una don nadie. Nunca serás nadie, porque nadie te merece, ni siquiera tú misma.
La odio tanto, no sé que hacer.
Quiero dejar de oírla. Quiero dejar de verla. Ella y su asqueroso cuerpo, y su estúpida risa. Y sus estúpidas palabras. ¿No se va a callar nunca?
Cállate.
No me devuelvas la mirada, estúpido espejo. Bájala. Mírate, mira el asco que das. No vuelvas a levantar la vista.
Piensa. ¿qué te queda? Ya no eres nadie. Nadie. No eres nada.
La odio tanto, que no sé que hacer. Y no se va. No desaparece. Y quiero, pero no puedo. Y pienso, pero no lo digo. Y lloro, pero no lo siento.

lunes, 5 de enero de 2015

Estoy feliz. Supongo que por eso no tengo inspiración para escribir, nunca he sabido reflejar los momentos felices, solo he sabido vivirlos.
Tengo tantas cosas en la cabeza, tantas cosas que imagino y sueño, que solo me centro en conseguirlas y aparto lo demás. Tengo razones para ser o estar feliz, y por fin estoy empezando a verlas, y a vivir la vida que quiero.
He estado tan centrada siempre en lo que todos quieren que haga o sea, que ni siquiera me he preguntado lo que yo quería. Pero tengo un nuevo año, 365 días, esperando que yo los viva como se merece vivir una vida. Este año, será un año de cambios, un año en el que yo decidiré qué quiero de verdad. Y el caso, es que lo sé. Sé exactamente lo que quiero, y lucharé por ello.

martes, 30 de diciembre de 2014

PROPÓSITOS 2015



Ni siquiera he pensado mucho en ellos. Suelo sentarme en mi mesa, con todo ordenado, con todo en silencio y solo mis cascos puestos, y los escribo. Y luego vengo aquí, y permito que los veáis, para asegurarme de que me he comprometido a ello.
Pero este año, no sé, no he encontrado tiempo para esto, o no he querido encontrarlo. Simplemente quiero cosas que vaya a cumplir, cosas que de verdad, de verdad, vayan a permitirme ser una mejor persona, o que vayan a significar algo para mí.
Así que, aquí están mis propósitos para el año 2015:

-Escoger el bien sobre el mal, siempre, sin importar la situación o persona.
-Apuntar cada día, en una libreta, una buena acción que haya llevado a cabo ese día
-Cada día, tengo que realizar al menos una buena acción.
-Ayudar en casa, en el instituto, ayudar a la gente
-Cuidar una planta, o plantarla
-Apreciar los pequeños momentos, o los detalles
-Conseguir que la comida, o dañarme a mí misma, estén presentes lo menos posible.
-Ponerme en forma
-Escoger, y no arrepentirme de mis elecciones
-Leer y ver todas las series y películas que mi tiempo me permita
-Disfrutar, y olvidar que algún día no podré hacerlo
-Soñar, y seguir soñando, y luchar lo más duro posible por todos mis sueños.

No sé si sois partidarios de hacer una lista de propósitos o no. Pero aquí os la dejo, para que cojáis alguno si queréis, o para que simplemente los leáis. Sea como sea, esto solo lo hago con la intención de mejorar mi año, y mi persona.
Espero que tengáis un buen año.